Ariel Sbdar

Ariel Sbdar fundó Cocos con Nicolás Mindlin y expandió la plataforma hacia los servicios bancarios y la gestión patrimonial.
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Ariel Sbdar quería armar su presentación mientras hablaba frente a doce mil estudiantes en el Movistar Arena. Iba a usar inteligencia artificial para mostrar cuánto podía hacer alguien con una computadora. También llevaba unos Ray-Ban Meta: pensaba grabar la charla desde sus anteojos.

Pero el plan quedó ahí. El 28 de abril de 2026, en la Experiencia Endeavor Sub20, lo recibieron con silbidos y al grito de “la patria no se vende”. El rechazo apuntaba a lo que había escrito en redes acerca del token $LIBRA. Trató de seguir, bromeó con que eran sus fanáticos y preguntó por qué lo llamaban vendepatria. Al final, se bajó del escenario.

Al día siguiente, por radio, dijo que le daba bronca discutir de política en un encuentro para adolescentes que todavía no habían decidido qué hacer con su vida. Sostuvo que la Argentina necesita que se creen más empresas.

La suya es Cocos, la plataforma de inversiones que fundó con Nicolás Mindlin. Cerró 2025 con dos millones de usuarios y más de US$2.000 millones en activos bajo administración. En sus redes, Sbdar alterna las novedades de la empresa con opiniones sobre el mercado y discusiones con otros inversores.

Las fotos de los quince

De chico paseaba perros para tener plata propia. Después, mientras terminaba el colegio en Corrientes, armó racata.com. Sacaba fotos en boliches, restaurantes y cumpleaños y las publicaba a la mañana siguiente. Algunas noches terminaban frente a la computadora, subiendo imágenes a las seis.

Además de vender publicidad, cobraba por las fotos de las chicas que cumplían quince y querían salir en la página: un peso por imagen, unos veinticinco centavos de dólar de aquella época. Tenía diecisiete años cuando le vendió el sitio a uno de los chicos que trabajaban con él.

En 2010 se mudó a Buenos Aires para estudiar Economía Empresarial en la Universidad Torcuato Di Tella. Tenía pocos conocidos y se instaló en la habitación de servicio del departamento de una prima.

Mientras estudiaba, participaba del club de finanzas de la universidad y trabajaba en Restorando. Tenía a Warren Buffett como referente, aunque admite que todavía no entendía demasiado bien a qué se dedicaba.

En 2013 se fue a Tel Aviv y, según cuenta, ofreció trabajar sin cobrar en una empresa tecnológica. Después consiguió una beca para cursar un máster en Administración en HEC París, donde se especializó en fusiones y adquisiciones.

Volvió al país en 2015 y pasó por Allaria Ledesma, Banco Macro y el Banco Industrial, BIND. En este último fue jefe de estrategia. Dice que allí aprendió buena parte de lo que después aplicó en Cocos. También recuerda que iba al gimnasio con una gorra del banco: ya promocionaba la empresa donde trabajaba, aunque todavía no fuera suya.

US$50.000 para empezar

En 2020 encontraron una sociedad de bolsa que estaba por perder su licencia. Sbdar y Mindlin la compraron por US$50.000 con dinero propio. Él dejó su puesto en BIND y en febrero de 2021 hicieron la primera operación.

El mercado venía de las PASO de 2019 y atravesaba la pandemia. Sbdar recuerda que varios colegas preferían aprovechar los arbitrajes financieros antes que empezar una empresa. Ellos decidieron avanzar.

Mindlin, hijo de Marcelo Mindlin, quedó como presidente. Sbdar lo describe como el más arriesgado de los dos y suele mencionarlo cuando le preguntan cómo soporta la presión de manejar el negocio.

En 2021, Cocos tuvo ingresos cercanos a US$1,5 millones. En 2025 llegaron a US$49,7 millones, un 75% más que el año anterior. La compañía informó un EBITDA ajustado de US$25 millones y un patrimonio neto superior a US$45 millones.

Cocos Asset Management administra más de US$1.200 millones. La empresa atiende a unas 2.300 compañías y tiene cerca de doscientos empleados. También informó su participación en más de treinta emisiones corporativas por US$150 millones.

Cuando lo cuestionan sobre las cuentas, Sbdar suele mandar a leer los balances publicados ante la CNV. Prefiere dar esa respuesta antes que explicar los números en una discusión de redes.

Un banco y una compra en Brasil

En agosto de 2025, Cocos anunció la compra de Banco Voii por US$20 millones. El Banco Central aprobó la operación el 5 de junio de 2026.

El banco tenía dos sucursales, 788 cajas de ahorro, 76 cuentas corrientes y ninguna cuenta sueldo. La licencia le permitía a Cocos sumar servicios: cajas de ahorro, dólar oficial, plazos fijos, pagos y cuentas sueldo. El plan era comenzar por empresas y después ofrecer crédito al consumo.

En julio anunció la adquisición de Warren, la plataforma brasileña de gestión patrimonial fundada por Tito Gusmão y Marcelo Maisonnave. En Brasil se habló de un precio cercano a US$60 millones. La operación se presentó como financiada con recursos propios, sin deuda ni nuevos aportes, y quedó sujeta a la aprobación del banco central brasileño.

Sbdar tiene una imagen para explicar qué busca con esa expansión: subir a un colectivo en Córdoba y ver a alguien que tenga su plata en Cocos. Dice que no piensa vender la compañía. También repite una preocupación más inmediata: que la aplicación no se caiga cuando sus clientes necesiten usarla.

Programar sin haber sido programador

Lo que pensaba mostrar en el Movistar Arena ya lo venía probando por su cuenta. Sbdar empezó a desarrollar software con inteligencia artificial sin haberse formado como programador. Ahora figura como colaborador en GitHub, donde está alojado el código de Cocos.

Por su cuenta armó rendimientos.com. Fue agregando comparadores de fondos comunes de inversión, tasas de plazos fijos y créditos hipotecarios UVA. Cuando alguien le señaló que faltaba el fixture del Mundial, también lo incorporó.

En Cocos probaron esas herramientas con un hackatón de un día. Participaron entre quince y dieciocho grupos de unas diez personas. Ganó un proyecto que simplificaba un procedimiento interno con muchos pasos.

La idea había salido de una persona de atención al cliente, que pudo desarrollarla ella misma. Ese es el caso que Sbdar elige contar: alguien que conocía una dificultad de su trabajo encontró cómo resolverla.

Cuando le preguntan por el empleo, responde desde ese entusiasmo. A su entender, con estas herramientas se pueden llevar a la práctica proyectos que antes quedaban sin hacer porque faltaban horas o alguien que supiera programar.

La vaca del parlante

Para explicar cómo busca llamar la atención, imagina un viaje por ruta desde Corrientes a Buenos Aires. Hay vacas durante todo el camino. Pero si una tuviera un parlante, dice, todos se acordarían de ella.

En enero de 2018 le escribió a Marcos Galperin por Twitter y le propuso pasar una jornada pagando todo con QR. Mercado Pago respondió. Sbdar consiguió un camarógrafo, salió a recorrer la ciudad en un Fiat 500 e hizo la publicidad sin cobrar.

Con Cocos llegaron los autos viejos con anuncios de la marca y un cartel enorme sobre Libertador. En redes, además de promocionar la aplicación, discute sobre inversiones.

El 24 de junio calificó de Ponzi el esquema de financiamiento asociado a las acciones preferentes STRC de Strategy, la compañía de Michael Saylor. Carlos Maslatón rechazó el término y lo describió como apalancamiento extremo.

Sbdar aclaró después que consideraba transparente el vehículo de tesorería. Su cuestionamiento apuntaba a sostener dividendos superiores al 10% anual sobre la expectativa de que el activo subyacente continuara subiendo. Él mismo tiene, según dice, un 5% de su cartera en cripto y espera que Bitcoin suba, aunque evita ponerle un precio.

Reconoce que exponerse de esa manera agota. Los insultos y las acusaciones le pesan, y dice que algún día cerrará las redes. Por ahora sigue casi todos los días en la oficina, trabajando junto a los empleados. El logo de Cocos lo lleva tatuado en un brazo.

Franco Martínez Levis

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