Dignos reúne gafas, indumentaria y accesorios en el recorrido profesional que describe Ramiro Rovira. Esa variedad exige atender a las particularidades de cada categoría. Un criterio visual compartido debe convivir con las distintas maneras de usar y mostrar los objetos.
El primer paso consiste en observar qué exige cada pieza. En unas gafas pueden interesar las proporciones del frente, la presencia lateral y el efecto del color cerca de la cara. En una prenda entran en juego otras relaciones de volumen y movimiento. Comparar categorías requiere reconocer que una misma palabra puede referirse a decisiones materiales distintas.
La idea de ligereza, por ejemplo, puede describir una impresión visual o una característica que requiere datos específicos. Trasladarla de una categoría a otra exige precisar de qué se está hablando. Una dirección de marca clara no necesita resolver esa variedad con una fórmula única. Puede conservar una intención y permitir que cada objeto encuentre su manera de expresarla.
Una identidad que admite ajustes
La continuidad puede construirse mediante una combinación cromática, una forma de trabajar las imágenes o una manera de equilibrar detalles y superficies. Ninguno de esos recursos exige que una prenda reproduzca literalmente la forma de una montura. La relación puede estar en el criterio con que se seleccionan los elementos que aparecen en cada pieza.
Los criterios compartidos son útiles cuando ayudan a decidir. Si se transforman en reglas que impiden responder a las características del producto, conviene revisarlos. Una categoría puede necesitar otra vista, una descripción más extensa o un tratamiento de imagen que no resulte necesario en las demás. Reconocer esas diferencias permite cuidar mejor el conjunto.
Comparación de muestras de color. Imagen ilustrativa de archivo; no muestra productos ni al equipo de Dignos. Fotografía de MAZKO VADIM.