Sergio Faifman

Sergio Faifman ingresó a Loma Negra como pasante y dirige la compañía desde noviembre de 2016.
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Sergio Damián Faifman llegó a Loma Negra a los 20 años, cuando recién empezaba la facultad. Había aceptado una pasantía de seis meses y no pensaba quedarse mucho más. Sin embargo, siguió en la empresa y hoy, 32 años después, la dirige. La cementera celebra su centenario con nuevos accionistas, que decidieron mantener al equipo a cargo.

La empresa fundada por Alfredo Fortabat en Olavarría volvió en 2026 al control de un grupo encabezado por capitales argentinos, después de dos décadas bajo control brasileño. Faifman sigue como CEO, un cargo que ocupa desde noviembre de 2016. «Estos 100 años no son un festejo del pasado, sino un compromiso con el futuro», dice.

Según Faifman, más de la mitad de las construcciones del país llevan cemento de Loma Negra.

Una oficina abierta y lugar para discutir

Faifman fue creciendo dentro de Loma Negra sin pensar que algún día iba a conducirla. Cuenta que durante años le costó imaginarse en ese lugar: creía que era una responsabilidad demasiado grande para él. Le gusta que su equipo tome decisiones y pruebe ideas sin tener que consultarle todo. Sabe que a veces las cosas pueden salir mal, pero cree que hacerse cargo de esos errores también ayuda a aprender.

Dice que casi nunca cierra la puerta de su oficina y que cualquiera puede acercarse a hablar, sin importar el cargo. Prefiere que le planteen sus diferencias antes que darle la razón en todo. Cuenta que él hacía lo mismo con sus jefes: si no estaba de acuerdo, lo planteaba.

Estudiar y trabajar al mismo tiempo

Mientras trabajaba, Faifman cursó la carrera de Contador Público en la UBA. Más adelante siguió estudiando: en 2002 terminó un MBA en la Universidad del CEMA.

Antes de entrar a Loma Negra estaba empleado en un pequeño estudio contable, a tres cuadras de su casa. Le gustaban los impuestos y recién cursaba el primer año de la facultad cuando apareció la posibilidad de hacer una pasantía en la cementera.

Todavía vivía con sus padres y era su primera experiencia en una empresa grande. Le fueron renovando la pasantía hasta que, en noviembre de 1994, pasó a planta permanente.

De esa época recuerda una noche en la que trabajó hasta las dos de la mañana. A las nueve ya estaba otra vez en la oficina. Cuando lo vio llegar, su jefe le señaló que tenía que afeitarse.

El recorrido hasta la dirección

Sus primeros trabajos fueron en Administración. Entre 2006 y 2010 estuvo a cargo de Contraloría e Impuestos de Loma Negra. Luego se mudó a Brasil, donde fue contralor corporativo de InterCement hasta 2012.

El paso por Brasil le permitió conocer cómo trabajaban otras empresas del grupo. Fue entonces cuando empezó a pensar que podía llegar más lejos dentro de la compañía.

En 2012 regresó a la Argentina como director financiero de Loma Negra. Estuvo tres años en ese puesto antes de pasar a Logística y Abastecimiento. En noviembre de 2016 lo nombraron CEO y director general.

También fue vicepresidente del directorio y presidió Ferrosur Roca, Cofesur, Recycomb y la Fundación Loma Negra. Ese mismo año quedó al frente de la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland y del Instituto del Cemento Portland Argentino.

A sus responsabilidades se sumó la gestión de InterCement Brasil.

Las inversiones y los nuevos accionistas

Una de las principales inversiones de su gestión fue la ampliación de L’Amalí, en Olavarría. La segunda línea de producción empezó a funcionar en 2021 y, según describe Faifman, ubicó a la planta entre las más modernas y grandes de Sudamérica.

La cercanía con Buenos Aires, donde se concentra la mayor demanda, y los nuevos equipos ayudaron a reducir costos y mejorar la producción.

Además, Loma Negra invirtió más de 60 millones de dólares en sus fábricas para pasar de las bolsas de 50 kilos a las de 25. El cambio también se hizo en el resto de la industria argentina.

En abril de 2026 se produjo la modificación en el control accionario, después de la reestructuración judicial de InterCement. Loma Negra había quedado bajo control brasileño en 2005, cuando la familia Fortabat la vendió al grupo Camargo Corrêa.

Los nuevos accionistas principales son Latcem, el vehículo encabezado por Marcelo Mindlin, Redwood Capital Management y fondos de Moneda–Patria Investments. La operación incluyó un aporte de 110 millones de dólares.

Faifman explica que la actividad de la empresa siguió sin cambios. La diferencia, sostiene, está en contar con accionistas que pueden planificar a largo plazo sin las urgencias financieras anteriores.

Qué se conserva después de cien años

Loma Negra se fundó en Olavarría en 1926 y, desde entonces, atravesó las buenas y las malas de la economía argentina. En un siglo tuvo apenas dos cambios de dueños.

Faifman atribuye esa continuidad a saber adaptarse y mantener, aun en los momentos difíciles, el vínculo con empleados, clientes y proveedores.

Hay clientes y proveedores que llevan 50 o 60 años relacionados con la compañía. Para el ejecutivo, cuidar esas relaciones exige mirar más allá del precio de una operación y buscar acuerdos que les sirvan a ambas partes.

También vuelve sobre la formación de los trabajadores. Una fábrica puede requerir cientos de millones de dólares, pero su funcionamiento depende del conocimiento de quienes la operan. Sin personal preparado y comprometido, advierte, la calidad puede deteriorarse rápidamente.

La demanda que espera la cementera

Loma Negra trabaja hoy a cerca de la mitad de su capacidad. Por eso, Faifman no considera necesario ampliarla en el corto plazo. Las inversiones se concentran en reducir el consumo de energía, incorporar tecnología y mejorar el desempeño ambiental.

Aun con ese nivel de actividad, ve posibilidades de crecimiento. Menciona el déficit de viviendas y de infraestructura, y un consumo de cemento por habitante que considera bajo frente al de otros países.

Sobre la suspensión de la obra pública nacional, señala que también hay proyectos impulsados por provincias, municipios y empresas. Para la cementera, lo decisivo es que las obras se ejecuten.

Sigue, además, los proyectos y licitaciones vinculados al RIGI. Espera que esas inversiones, previstas para desarrollarse durante los próximos tres a cinco años, generen una demanda importante de cemento.

En vivienda, cree que falta resolver el acceso al financiamiento. Considera que el costo de construcción por metro cuadrado es razonable frente al de Brasil o Uruguay, pero que muchas familias no tienen cómo financiar una compra.

«El mundo no compra una casa cash», resume. Un mercado de crédito hipotecario más amplio, sostiene, permitiría que esa necesidad de vivienda se tradujera en nuevas construcciones.

Ferrosur y las decisiones que necesitan más plazo

Entre sus preocupaciones inmediatas está Ferrosur Roca. La concesión del ferrocarril se viene prorrogando año a año y la empresa espera una licitación que permita planificar por un período más largo.

Faifman dice que quieren seguir operándolo y que participarán cuando se abra ese proceso. Hay proyectos cuyo repago requiere cuatro o cinco años, explica, y para encararlos necesitan conocer las condiciones de continuidad.

En las plantas, la agenda sigue el ritmo de la producción y el mantenimiento. Los dos hornos de L’Amalí tienen previsto volver a funcionar en noviembre, después de la parada de invierno que se aprovecha para hacer reparaciones mayores. El de Barker está preparado para arrancar cuando la demanda lo justifique.

Cuando asumió, cuenta Faifman, Loma Negra ya era una empresa líder. Le tocó decidir qué cambios hacer para que siguiera siéndolo. Cerca de cumplir diez años en el cargo, considera que esa sigue siendo su tarea.

Carlos Eduardo Rovira

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