Gabriela Bardin entró a Procter & Gamble en 1998 como asistente de marketing. Tenía poco más de veinte años y acababa de empezar una carrera que la llevaría por distintas áreas de la compañía. En 2019, tras más de veinte años en P&G, asumió la dirección de la filial argentina. Hasta entonces, ninguna mujer argentina había ocupado ese cargo.
Quedó a cargo de una operación de unos mil empleados y dos plantas, ubicadas en Pilar y San Luis. Entre las marcas de la compañía estaban Pampers, Pantene, Gillette y Head & Shoulders.
A los seis meses de asumir llegó la pandemia. Las plantas siguieron abiertas y los empleados de oficina pasaron a trabajar desde sus casas. Cerca del final de su gestión, Bardin tuvo que explicar otra decisión: P&G vendería las marcas Ariel y Magistral en la Argentina, junto con la planta de Pilar. Dejó la gerencia general a fines de 2023, después de algo más de cuatro años en el cargo.
Una carrera que empezó en marketing
Después de estudiar Administración de Empresas en la Universidad Católica Argentina, Bardin ingresó a P&G en 1998. Empezó en marketing, pasó por Ventas y llegó a la gerencia general. Dejó la compañía a fines de 2023.
Durante sus primeros once años pasó por distintas categorías del área de marketing. Llegó a ser directora y estuvo siete años a cargo del negocio de belleza y cuidado del cabello, que incluía marcas como Pantene, Head & Shoulders y Herbal Essences.
Después de marketing llegó su turno en Ventas. Durante nueve años estuvo al frente del área en la Argentina y trabajó con los distintos canales por los que P&G llegaba a sus clientes: supermercados, almacenes y, más adelante, plataformas de venta por internet.
Desde Buenos Aires también dirigió el marketing de P&G Chile. En distintas oportunidades le propusieron mudarse a otro país, pero, según contó, esas ofertas nunca coincidieron con un buen momento para hacerlo.
El 1 de septiembre de 2019 sucedió a Fernando del Carril como gerenta general de P&G Argentina. Tenía 44 años y reportaba a Juan Fernando Posada, entonces presidente de la compañía para América Latina. Seis meses después llegó la pandemia.
Una empresa esencial durante la cuarentena
La cuarentena obligó a reorganizar el trabajo de las mil personas de P&G. Las tareas de oficina se trasladaron a las casas de unos 300 empleados. Los otros 700 siguieron yendo a las plantas de Pilar y San Luis para fabricar productos esenciales.
Para organizar el trabajo durante la emergencia, Bardin convocó a los gerentes de las fábricas a un comité que se reunía tres veces por semana. También buscaron asesoramiento médico: contrataron a un infectólogo y establecieron medidas como el control de temperatura y el uso de barbijos en las plantas.
Los desayunos de trabajo pasaron a hacerse por videollamada. Bardin y el directorio se conectaban con los empleados que estaban en sus casas; en algunos encuentros participaron hasta 250 personas. A la distancia también se organizaron clases voluntarias de cocina, danza y yoga, y se compartieron por correo consejos de especialistas.
La cuarentena también cambió lo que compraban las familias. En los primeros días, muchos hicieron acopio de productos; después, esas compras se fueron normalizando. Con los bares y restaurantes cerrados, las familias cocinaban más en sus casas. Eso se reflejó en las ventas de Magistral: al haber más platos para lavar, también aumentó la demanda de detergente.
En esos meses, Bardin vio crecer las compras por internet y le dio más importancia al contacto frecuente con los empleados y los consumidores. Creía que ambos cambios continuarían después de la pandemia.
Ariel, Magistral y la planta de Pilar
En septiembre de 2023, P&G llegó a un acuerdo con la empresa argentina Dreamco para venderle Ariel y Magistral en el país. Junto con las marcas, pasarían a la compradora la planta de Pilar, sus líneas de producción y sus empleados.
Dreamco surgió después de que Alicorp dejara el país. Para P&G, desprenderse de esas marcas era parte de una decisión más amplia: concentrar sus recursos en los productos en los que esperaba crecer más.
Bardin comunicó la decisión a los empleados y al público. Aclaró entonces que, pese a desprenderse de esas marcas, P&G seguiría trabajando en la Argentina.
La decisión llegó cerca del final de su gestión. En noviembre de 2023 se conoció que dejaría la empresa al cierre de ese año, después de más de veinticinco años de carrera.
Trabajo, familia y liderazgo
Bardin tiene tres hijos. Al hablar de cómo organiza sus días, cuenta que busca hacer lugar para su familia y su trabajo, pero también para los amigos, la espiritualidad y el cuidado físico. Prefiere pensar esas partes de su vida juntas, en lugar de tratar de separarlas.
Mientras dirigía P&G Argentina, Bardin se sumó a Women Corporate Directors Argentina, a la red de ejecutivas ADIM y al consejo de CEOs de la Fundación Caminando Juntos. También asistió a encuentros donde se debatía cómo lograr que más mujeres llegaran a puestos de conducción.
Como primera argentina al frente de la filial local de P&G, se refirió a la necesidad de que más mujeres pudieran llegar a directorios y puestos de conducción. Una parte de ese trabajo, considera, consiste en dar visibilidad a las trayectorias y los logros de quienes ya ocupan esos lugares.
El cierre de una etapa
A comienzos de 2024, Alejandro Lorusso asumió la conducción de P&G Argentina. Abogado argentino, había trabajado durante casi tres décadas en la compañía y llegaba desde la vicepresidencia de la operación mexicana.
Bardin dejó la empresa después de haber pasado por marketing, Ventas y la dirección general, siempre desde la Argentina. A lo largo de ese recorrido conoció tanto el trabajo sobre las marcas como la relación con los comercios y la gestión de las plantas.
Cuando llegó la pandemia, tuvo que reorganizar el trabajo de la empresa: mantener abiertas las plantas, seguir en contacto con los empleados y atender los cambios en las compras de las familias.
Antes de irse de P&G, Bardin comunicó la venta de Ariel y Magistral. Dejaba atrás más de veinticinco años en la empresa: había empezado como asistente de marketing y pasó sus últimos cuatro años al frente de la filial argentina.