Murray Auchincloss

Murray Auchincloss condujo BP entre enero de 2024 y diciembre de 2025, período en el que priorizó la reducción de deuda, la venta de activos y una mayor inversión en petróleo y gas.
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El contador que llegó a la cima de una de las mayores petroleras del mundo desde el área financiera, ordenó las cuentas y manejo el regreso de BP al petróleo y el gas.

En un sector dominado por geólogos e ingenieros de campo, Murray Auchincloss llegó a la conducción de BP desde el área financiera.

Nacido en 1970 y de origen canadiense se formó en el costado financiero del negocio. Estudió contabilidad y finanzas en la Universidad de Calgary, obtuvo una certificación como analista financiero en Estados Unidos y comenzó su carrera en 1992 en Amoco, que más tarde fue absorbida por BP. Después ocupó varios cargos dentro del área financiera y fue director financiero de las operaciones del Mar del Norte, responsable de desarrollo de negocios en upstream y jefe de gabinete de la máxima conducción. En 2020 quedó al frente de las finanzas del grupo y, en enero de 2024, asumió la conducción de BP.

Menos barriles, más caja

Auchincloss puso el balance en el centro de su gestión. El plan era vender activos por unos 20.000 millones de dólares y bajar la deuda desde cerca de 26.000 millones hasta una franja de entre 14.000 y 18.000 millones.

Ante los inversores, ponía el foco más en la eficiencia que en el volumen de producción. La refinación alcanzó su mayor disponibilidad en 25 años, la cartera operó el 97% del tiempo y los costos bajaron trimestre tras trimestre. El negocio funcionaba bien. Incluso la posible venta de Castrol, una de las marcas históricas de BP, respondía a esa lógica. Auchincloss la consideraba valiosa, pero poco conectada con el resto de la compañía y con mejores posibilidades de crecer fuera del grupo.

Recuperar el eje en petróleo y gas

Bajo su conducción, BP reorientó su estrategia hacia su negocio central, el petróleo y el gas, después de años de una fuerte apuesta a las energías renovables. La compañía elevó sus metas de producción de hidrocarburos y ajustó sus inversiones en energías limpias, en línea con lo que buena parte de sus accionistas venía reclamando.

Auchincloss explicó el giro desde una lógica práctica y era que el mundo seguirá demandando petróleo y gas durante décadas, y BP debe producirlos con eficiencia y rentabilidad mientras avanza en la transición energética a su propio ritmo.

No importa el precio

De esa mentalidad salía su frase más característica. Cuando le preguntaban dónde iba a terminar el precio del crudo, contestaba que predecirlo es lo más difícil que hay, y que para BP no era lo decisivo. Lo importante, decía, era correr un negocio sólido y prepararse para un escenario de precios bajos, de modo que cualquier mejora del mercado fuera un beneficio extra. No apostaba al precio de hoy, apostaba a aguantar el ciclo.

Es la misma disciplina con la que las grandes petroleras miran hoy la Argentina. BP participa en Vaca Muerta a través de Pan American Energy, la mayor petrolera privada del país, de la que es dueña en partes iguales junto al grupo de la familia Bulgheroni. Cuando BP revisa su cartera y define qué activos vende, conserva o financia, esas decisiones también terminan condicionando el capital disponible para el desarrollo del shale neuquino. Y el criterio de fondo es siempre el mismo. Sobre un recurso enorme, se avanza midiendo cada dólar.

El descubrimiento de Brasil

No todo en su gestión fue balance y desinversión. En su etapa, BP anunció en Brasil el mayor hallazgo de hidrocarburos de la compañía en 25 años, una columna de mil metros que combina petróleo y gas condensado. Auchincloss lo describía con entusiasmo, el mismo con el que hablaba de todo. El reservorio mostraba buenas condiciones, aunque la empresa todavía necesitaba completar los estudios antes de definir su desarrollo.

Esa idea también se reflejó en su gestión. Recortó gastos y vendió negocios que habían perdido peso dentro de BP y mantuvo el capital en los activos que seguían siendo prioritarios.

La nueva etapa

En diciembre del 2025, tras dos años al frente de BP, Auchincloss dejó la conducción. Su lugar fue ocupado por Meg O’Neill, la ingeniera química con más de dos décadas en la industria y una gestión reconocida al frente de Woodside Energy. Durante el traspaso, Auchincloss siguió vinculado a la empresa como asesor.

Fiel a su estilo, se despidió sin estridencias. También dijo que después de más de tres décadas en la empresa era el momento adecuado para entregar el mando, y que se iba convencido de que BP quedaba bien posicionada para crecer. Pero mantuvo el mismo estilo de siempre. La suba del petróleo y los grandes anuncios no alteraron demasiado su manera de gestionar. Continuó apoyándose en los números y tomando decisiones sin hacer ruido.

Martín Genesio

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