Adolfo Felippa

El ingeniero industrial que desarrolló la Renault Duster Oroch lidera la transformación de Agrometal y su expansión internacional.
Share

Un ingeniero que desarrolló una pick-up en Renault y hoy dirige la única fábrica argentina de sembradoras que cotiza en bolsa, en un año en que la empresa vendió más máquinas y ganó menos.

Una taipa es un lomo de tierra que el arrocero levanta para retener el agua, pero es blanda por definición y, además, representa una buena parte de su capital. Felippa comenta que una sembradora que la pisa con demasiado esfuerzo no la atraviesa, sino que la desarma.

Fue el ejemplo que eligió frente a un auditorio de ingenieros, estudiantes y productores para explicar qué distingue a una máquina de Agrometal. Pero a ese congreso no llevó una sembradora, sino un cuerpo de siembra.

Cuenta que sobre una taipa no se puede aplicar mucho esfuerzo porque se desarma.

Adolfo Felippa, CEO de Agrometal, es quien lo cuenta. Hasta hace poco más de un año nunca había estado en un lote de arroz.

Santa Isabel

Felippa es cordobés e ingeniero industrial y se pasó la vida en fábricas de autos. Entró a Renault muy joven —él dice que a los 18 años— y se quedó cerca de tres décadas. Pasó por fabricación, calidad, ingeniería, compras y proyectos, primero en la planta de Santa Isabel, después en Francia y más tarde en Brasil como director de proyectos.

Su proyecto más conocido fue la Duster Oroch, una idea propia de 2010 que Renault lanzó seis años después para el mercado sudamericano.

Cuando la conversación llega a por qué pasó del auto al campo, Adolfo Felippa no menciona el cargo, sino las ganas. Dice que hoy tiene las mismas ansias que cuando arrancó y que tenía ganas de hacer un cambio.

El salto más difícil fue aprender un lenguaje nuevo: pasar de la jerga automotriz a la jerga del campo y estar en contacto directo con la tierra.

Su argumento sobre la industria a la que llegó no es sentimental, sino de posición en la cadena. Señala que ahí comienza toda la cadena de producción de alimentos y que, por eso, la empresa participa de un eslabón irremplazable. Pero cree que lo demás es transferible: la experiencia internacional y el método que aprendió en la automotriz se pueden llevar al campo.

Viene de otro universo

Con esas cuatro palabras lo presentó Rosana Negrini, presidenta de Agrometal, cuando Felippa apareció en público por primera vez como CEO, en junio de 2025. Felippa había llegado de París cuatro meses antes.

La empresa que le tocó fue fundada en 1950 en Monte Maíz, un pueblo del sudeste cordobés, y sigue en manos de la familia de uno de sus fundadores. Negrini y su hermana controlan el 54,8% del capital y el resto cotiza en BYMA. Es la única fabricante nacional de maquinaria agrícola que cotiza en bolsa.

Tiene alrededor de 400 empleados y una producción que ronda las 330 sembradoras al año. Compite en el mercado local contra John Deere, CNH y AGCO, tres multinacionales con planta propia en el país.

La llegada de Felippa no fue una decisión aislada: la transformación había arrancado dos años antes y tiene nombre propio, Agrometal 2030. Él entiende que su llegada respondió menos a una elección personal que a las necesidades de una nueva etapa. Cree que lo convocaron por los cambios que empezaban a llegar al país.

El objetivo que ordena su gestión lo resume en un verbo: mundializar. Hacerla internacional y llevar producto argentino a otros mercados. La lista de lugares que maneja incluye Europa del Este y del Oeste, el sur de África y Brasil.

A diferencia de buena parte de la industria nacional, que mira la apertura importadora con recelo, él la lee desde su propia biografía. Viene de afuera y competir con fabricantes de otros países es lo normal. Eso, afirma, te hace mejorar.

Para ayer

El único límite que se pone es el reloj.

Dice que no tienen tiempo, que tienen que correr, y define el plazo con una frase que repite: esta nueva Argentina lo pide para ayer.

Del surco 1 al 36

La estrategia se apoya en fierros concretos. Cuando presentó la nueva APX L, Adolfo Felippa aclaró de dónde salió el diseño: no de la ingeniería, sino de lo que le pasaron los clientes.

El punto clave que marcaron los productores fue la uniformidad: sostener la calidad de siembra desde el surco central hasta el más extremo —el surco 36—, con el esfuerzo de carga repartido por igual en todos. Una máquina no se juzga por lo que hace en el medio, sino por lo que hace en la punta.

Ese criterio se replica en el resto de la línea, donde el desarrollo trabaja sobre tres variables que históricamente compiten entre sí: la operatividad de la máquina, la calidad de siembra y el cuidado del suelo. Mejorar una a costa de las otras dos es lo fácil; alinear las tres es el planteo.

Por eso, en los congresos, la empresa cambió la lógica de exposición. La expectativa, explica, no es mostrar una máquina, sino su evolución. Y lo más fácil de discutir técnicamente es el tren de siembra. Llevaron dos piezas: el cuerpo de arrocera, que también sirve para grano fino, y el CPR, para grano grueso.

La hoja de ruta que traza a partir de ahí cabe en tres puntos: más tecnología, foco en el tren de siembra y escuchar al cliente para saber qué necesita.

Vender más pero ganar menos

Los números del primer ejercicio bajo su conducción cuentan una historia distinta a la del entusiasmo.

En 2025, Agrometal despachó 332 sembradoras, un 4% más que el año anterior. Sin embargo, el resultado integral neto cayó un 48%, de 3.162 a 1.640 millones de pesos en moneda homogénea. Vendió más máquinas y ganó casi la mitad.

El problema estuvo en el precio. El valor promedio por máquina bajó por el atraso cambiario y por la entrada de sembradoras usadas del exterior.

Ahí está la contradicción. Felippa ve en la apertura una oportunidad para exportar, pero esa misma apertura le achica el margen en el mercado local. Y la competencia llegó primero por el lado de los usados importados.

Su reclamo, entonces, apunta a otro lado: al crédito. Observa una Argentina difícil, atravesada por la evolución del dólar y por las tasas bancarias, y sostiene que el productor necesita el acompañamiento de los bancos y que, para el campo, eso es indispensable. Lo señala dos veces seguidas.

Valora la baja de las retenciones como un primer avance, pero dice que todavía falta resolver el problema de las tasas.

El combo

Uno de los argumentos que más usa para explicar el momento es que, por fin, se puede planificar y mirar el futuro con optimismo. El otro, dicho casi enseguida, es que no hay tiempo, que hay que correr, que esto es para ayer.

Las dos frases conviven en la misma conversación. Un hombre que viene de una industria donde planificar es la tarea llegó a un país donde recién ahora se puede hacerlo y donde, de todos modos, hay que apurarse.

Para Felippa, la coincidencia entre su desembarco, los 75 años de la compañía y el nuevo clima económico no es casualidad, sino una síntesis. Habla de un combo: su llegada, el aniversario y una Argentina distinta. La conclusión que saca es que también hay un Agrometal distinto.

Viene de una industria donde se piensa un producto con seis años de anticipación: los mismos seis que pasaron entre la idea de la Oroch y su lanzamiento.

Bjørn Gulden

Prev

Greg Abel

Next
Todos los perfiles en  topceos.net
Todos los perfiles en  topceos.net
Todos los perfiles en  topceos.net
topceos.net
Todos los perfiles en topceos.net
Investigaciones y análisis — compartido con seriedad.