Matías Campodónico

Matías Campodónico, CEO de PBB Polisur, fue reelegido presidente de la CIQyP para conducir al sector hasta 2028.
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Reelegido al frente de la CIQyP hasta 2028, se afirmó como uno de los ejecutivos de referencia de la petroquímica argentina tras una carrera global dentro de Dow.

Matías Campodónico es abogado recibido en la Universidad de Buenos Aires y hoy una de las caras más visibles de la industria química y petroquímica del país. Preside PBB Polisur S.R.L., una de las principales compañías petroquímicas de la Argentina, y desde junio de 2026 encabeza por segunda vez consecutiva la Cámara de la Industria Química y Petroquímica (CIQyP), tras ser reelegido por la asamblea de socios para el período 2026-2028. Su nombre suena cada vez que se discute cómo convertir el gas de Vaca Muerta en producción industrial.

Su recorrido no siguió el camino clásico del gerente que crece dentro de una sola planta. Antes de llegar a la conducción del sector, Campodónico pasó más de una década en Dow, con destinos en Buenos Aires, Estados Unidos y Brasil, y sumó una formación académica poco habitual para un ejecutivo industrial. Ese cruce entre derecho, comunicación y relaciones internacionales terminó siendo su marca distintiva a la hora de representar a las grandes compañías químicas frente al Estado y los inversores.

Del derecho a la primera línea de Dow

La base de su perfil está en las aulas. Se graduó de abogado en la UBA en 2001 y, en lugar de encasillarse, empujó su formación hacia otros campos: una maestría en Periodismo en la Universidad Torcuato Di Tella, en 2003, y otra en Relaciones Internacionales en King’s College, de la Universidad de Londres, en 2005. Dos becas internacionales de peso respaldaron ese trayecto, la Fulbright del Departamento de Estado estadounidense, en 2003, y la Chevening del Foreign Office británico, al año siguiente.

Con ese bagaje entró a Dow en 2011, en Buenos Aires. Dos años después dio el salto a la casa matriz, en Estados Unidos, donde durante cuatro años integró el equipo del CEO global de la compañía. Desde ahí coordinó programas con el Foro Económico Mundial y el Comité Olímpico Internacional, escenarios donde los negocios se cruzan con la política mundial. En 2017 se mudó a San Pablo como director regional de asuntos gubernamentales y públicos para América Latina, y en mayo de 2022 asumió la presidencia de Dow para Argentina y la Región Sur. De coordinar agendas globales pasó a manejar la operación regional de una multinacional química.

PBB Polisur y el timón de la petroquímica

Ese recorrido explica por qué su nombre pesó cuando el sector buscó conducción. Campodónico dirige hoy PBB Polisur, y desde esa posición ejerce la presidencia de la CIQyP, que ya había encabezado durante el período 2024-2026. Que las mismas empresas lo hayan vuelto a elegir dice bastante sobre cómo evaluaron su primera gestión.

La comisión directiva 2026-2028 lo rodea de apellidos del primer nivel de la química nacional: Marcos Martín Sabelli, de Profertil, como vicepresidente primero; Carolina Porchile, de YPF, como vicepresidenta segunda; y Matías Guido Martin, de BASF Argentina, como vicepresidente tercero, con Jorge de Zavaleta en la dirección ejecutiva. Coordinar a compañías que compiten entre sí, y lograr que hablen con una sola voz institucional, es parte del trabajo que definió su reelección.

Al agradecer la confianza ante los socios, planteó su lectura del momento: «Contamos con capacidades productivas, recursos humanos de excelencia y oportunidades únicas asociadas al desarrollo energético y de nuevas cadenas de valor». La frase toma otro peso al mirar los números del rubro que conduce, un sector que aporta cerca del 12% de la producción industrial nacional, sostiene más de 69.000 empleos directos y unos 250.000 indirectos, y abastece de insumos a más del 96% de las actividades industriales del país.

El CEO que apuesta a Vaca Muerta

El eje de su segunda gestión tiene coordenadas precisas. Vaca Muerta aparece como la gran oportunidad para la petroquímica: el gas natural neuquino en condiciones competitivas habilita fabricar fertilizantes, plásticos y químicos industriales a mejores costos, sustituir importaciones y ganar mercados de exportación con productos de más valor agregado.

Sobre ese potencial, Campodónico y su equipo trazaron una agenda para los próximos dos años centrada en competitividad, sustentabilidad, innovación tecnológica y articulación entre empresas y organismos públicos, con capítulos puntuales para la mejora regulatoria, el comercio exterior y la seguridad de los procesos industriales. La medida de su gestión, hacia 2028, será concreta: si el sector logra transformar el potencial de los recursos del subsuelo en producción real, empleo y valor agregado exportable. En un rubro que mueve casi una quinta parte de las manufacturas industriales del país, el margen para que ese objetivo pase inadvertido es escaso.

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