Monaguillo y misionero antes que militante, hizo de la unión entre religión y política el motor de toda su carrera.
Para entender de dónde sacó fuerzas José Ottavis hay que mirar una combinación que en su caso no fue contradicción sino impulso: la fe y el peronismo, juntos, alimentándose. Nacido en Martínez en 1980, el mayor de nueve hermanos en una familia profundamente católica, llegó a la militancia por un camino donde la iglesia y la política se sumaban en vez de competir, y esa síntesis lo sostuvo en cada etapa de su ascenso.
Monaguillo, misionero y boy scout
La fe fue temprana y concreta. En la parroquia Santo Domingo Guzmán, Ottavis fue monaguillo, misionero y boy scout. Esa pertenencia lo llevó a hacer tareas solidarias en la villa La Cava, donde conoció otra realidad a pocas cuadras de su casa. Lo que vio no lo desanimó: lo decidió a actuar. Encontró familias humildes con una fortaleza comunitaria que lo marcó, y de ahí nació la convicción de pelear para que esos chicos pudieran progresar.
El seminario y los curas que lo formaron
La huella cristiana fue tan fuerte que, al terminar el secundario y volver a San Isidro, José Ottavis entró al seminario con la intención de ser sacerdote. Hizo las primeras entrevistas y, tras el consejo de un viejo cura que lo conocía de joven, encaró otro camino. En esos años se cruzó con curas formados en la tradición tercermundista, que habían acercado el cristianismo a los barrios humildes y que le mostraron que el compromiso religioso y el social podían potenciarse mutuamente.
Religión y peronismo bajo el mismo techo
El punto donde las dos vocaciones se unieron fue el barrio. A los 13 años, Ottavis entró a un centro cultural que resultó ser una unidad básica, conoció a Marcelo Kaspar y empezó a militar. En las casas que visitaba notó algo que lo movilizó: junto al cuadro de Perón solía estar la imagen de un santo. Religión y peronismo convivían con naturalidad en la vida de la gente que lo formaba. Esa síntesis se volvió el eje de su identidad y le dio una solidez que lo acompañó en cada salto de su carrera.
El combustible de una carrera ascendente
Sobre esa base se montó un recorrido que no paró de crecer. Se acercó al kirchnerismo en 2003 junto a Néstor Kirchner, fue director de Estudios Políticos de la Presidencia y presidió el organismo de economía social Impulso Argentino. Entre 2011 y 2019 fue diputado provincial y vicepresidente de la Cámara bonaerense, donde firmó más de noventa proyectos de ley, entre ellos la Ley de Acceso Justo al Hábitat, una norma que conecta de manera directa con aquella villa donde había empezado a misionar. La fe que lo había movido de chico siguió ahí, dándole sentido a cada nuevo logro.
Los curas villeros y un proyecto propio
Esa matriz religiosa volvió a darle empuje en una nueva etapa. José Ottavis se acercó a los curas villeros y construyó una relación cercana con el Padre Pepe Di Paola, a quien describió como un guía y un amigo. Junto a su compañera, Celia Itatí Britez, fundó la Asociación Civil Amarte Argentina, que se integró a la obra del Padre Pepe en la capilla Medalla Milagrosa de Villa La Cárcova, en José León Suárez.
El acercamiento a los curas villeros no fue un giro de último momento sino la reactivación de una fuerza que lo había impulsado desde el comienzo. La fe que de chico lo llevó a la villa fue la misma que, ya con una carrera hecha, le dio energía para levantar una organización propia. Lo que distingue a José Ottavis es haber convertido esa síntesis entre cristianismo y peronismo en un motor que nunca se apagó.