El ingeniero que maneja el petróleo y el gas de Pampa Energía, y que apostó todo a un bloque que hace dos años no producía nada.
Horacio Jorge Tomás Turri llegó al petróleo por el camino largo.
Es ingeniero industrial del ITBA, tiene 65 años y un máster en Economía y Finanzas de la UBA. Hace casi una década conduce el negocio de petróleo y gas de Pampa Energía. Pero si uno mira su currículum de corrido, se encuentra con algo raro: quince años, en el medio, dedicados a la electricidad.
El arranque, sí, fue en la industria. Entró a Schlumberger Wireline en los ochenta y lo mandaron a Escocia, a Brasil, a Bolivia, de vuelta a la Argentina. Después vino Arthur Andersen. Y, entre 1990 y 1992, un escritorio en SACEIF Louis Dreyfus analizando proyectos de inversión en petróleo, gas y electricidad. Ahí aprendió a mirar un yacimiento como se mira un número.
Quince años del otro lado
Y después dobló.
Subdirector de desarrollo en Central Puerto. Director ejecutivo de Gener Argentina entre el 94 y el 97. Hidroeléctrica Piedra del Águila hasta el 2000. Y de nuevo Central Puerto, ahora al mando, ocho años seguidos. Le tocó la peor década posible: el derrumbe de la convertibilidad, la pesificación, las tarifas planchadas.
Todo ese tiempo, Turri fue un comprador de gas. Un cliente. El que se sentaba del otro lado de la mesa a discutir el precio.
Recién en 2008 entró a Pampa, como director de desarrollo empresarial. Después le dieron Petrolera Pampa. Y en julio de 2016, cuando la compañía se quedó con las operaciones de Petrobras Argentina y dejó de ser una eléctrica para volverse otra cosa, quedó al frente del petróleo y el gas. Volvía a donde había empezado, treinta años más tarde.
Hoy firma en más lugares de los que figuran en su tarjeta. Es director suplente en el board de Pampa, vicepresidente de Transportadora de Gas del Sur —más de 9.000 kilómetros de caños, alrededor del 60% del midstream argentino—, preside CIESA y es vicepresidente de Compañía de Inversiones de Energía. Produce el gas. Y se sienta, además, en la empresa que lo transporta.
Rincón de Aranda
En 2024, ese bloque casi no existía. Producción: prácticamente cero.
Hoy bombea unos 22.000 barriles por día, todavía con instalaciones temporales, mientras se termina de construir la planta definitiva, que va a poder tratar 45.000. Turri quiere 28.000 barriles diarios para fines de este año y 45.000 para mediados de 2027. El bloque completo prevé unos 320 pozos.
Es la mayor apuesta de capital que Pampa hizo nunca sobre un solo activo.
La pelea, ahí, fue por el costo. Al principio el crudo salía en camión y eso costaba 24 dólares el barril, un número que hacía inviable cualquier proyección. El oleoducto se derrumbó. La interconexión al sistema troncal de Vaca Muerta debería bajarlo todavía más. «Estamos construyendo un desarrollo robusto, escalable y con costos muy competitivos», les dijo Turri a los inversores.
En marzo, Pampa pidió entrar al RIGI para el upstream del yacimiento: un plan de más de 4.500 millones de dólares, con plantas de tratamiento y oleoductos incluidos. Turri fue directo: el régimen mejorará la economía general del proyecto y permite desarrollar el norte del bloque, adelantar la meseta, estirarla.
El invierno
Los números del primer trimestre le dieron la razón. Pampa produjo 100.600 barriles equivalentes por día, 38% más que un año antes, empujada por el shale oil. Las ventas subieron otro 38%, hasta 573 millones de dólares.
Pero el gas, que es lo que Turri conoce desde hace treinta años, sigue siendo la cuenta grande. Anunció que Pampa va a sumar 10 millones de metros cúbicos diarios en tres años. Para eso negocia un prepago de unos 240 millones de dólares en la ampliación del Gasoducto Perito Moreno —capacidad de invierno, básicamente— y participa en proyectos de GNL.
Su argumento no cambió nunca: la demanda argentina de gas es estacional, se dispara en julio, y si el precio no da la señal correcta, nadie va a invertir para cubrir ese pico. Lo viene diciendo desde que compraba gas, no desde que lo vende.
En Pampa comparte la conducción con Marcelo Mindlin, el fundador; con Gustavo Mariani, el CEO; con Ricardo Torres. Turri habla poco. Cuando lo hace, casi siempre es con una planilla al lado.