Luis Galli

Luis Galli conduce Newsan, el grupo que pasó de la electrónica a convertirse en el principal exportador pesquero argentino y que ahora amplía sus inversiones en el sector eléctrico.
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Newsan se metió en la pesca cuando el gobierno de Guillermo Moreno le exigió exportar para poder seguir importando. Terminó convirtiéndose en el principal exportador pesquero del país. Quince años después, el grupo volvió a girar y entró en el negocio eléctrico. Luis Galli explica cómo se dieron ambos cambios.

En 2011, la Secretaría de Comercio Interior les puso a los importadores una condición sencilla de enunciar y complicada de cumplir: para traer mercadería del exterior había que conseguir un exportador que compensará esos dólares. Newsan importaba kits electrónicos para ensamblarlos en Tierra del Fuego y estaba entre los mayores importadores del país.

Luis Galli recuerda la indicación sin dramatizar. Para seguir importando, debían asociarse con un exportador. Lo que siguió fue una mesa por la que empezaron a desfilar exportadores.

“Pasamos a tener una mesa donde recibíamos exportadores para ver cómo podíamos juntar exportaciones para poder seguir importando”, dice.

Ahí apareció la familia Glikman, con la que Newsan terminó asociándose en la pesca. Miguel Glikman quedó luego en el directorio de Newsan Food, pero Galli admite que Moreno los empujó hacia un negocio que no tenían previsto y que, cada tanto, todavía se lo recuerda.

Newsan Food empezó en 2011 como intermediaria y luego se metió en toda la cadena, desde la captura hasta la venta. Desde 2014 es el mayor exportador pesquero del país. Tiene más de 40 buques, doce plantas y vende en más de 70 mercados. En junio sumó Glaciar Pesquera, dedicada a la vieira patagónica congelada a bordo, y su centro logístico en Francia.

Galli es presidente, CEO y accionista de Newsan, el grupo fundado por Rubén Cherñajovsky que creció con la electrónica de Tierra del Fuego y marcas como Noblex, Atma, Philco y Siam. Es el número dos y quien lo opera.

La segunda reconversión es la actual y va en sentido contrario. La primera nació de una restricción; esta, de una apertura que dejó activos en venta tras la salida de varias multinacionales.

En julio de 2024, Newsan compró P&G Argentina y, con esa operación, abrió su negocio de consumo masivo. Por su parte, Cherñajovsky y Galli entraron como inversores personales en Edison Energía, el holding de Juan y Patricio Neuss y el fondo Inverlat, propietario de Havanna.

Edison avanzó rápido. En marzo de 2025 compró EDET, EJESA, LITSA y la hidroeléctrica CEMPSA. En diciembre agregó Alicurá y Cerros Colorados por US$226 millones. Este año, junto con Genneia, adquirió la participación estatal en Citelec, controlante de Transener, con una oferta de US$356 millones. La cifra casi duplicó el piso fijado en el pliego y dejó atrás a Central Puerto y Edenor.

En un año y medio, Edison se convirtió en una de las tres o cuatro compañías eléctricas más importantes de la Argentina, dice Galli.

“Invertimos más de US$700 millones en ese período”.

Sobre la cercanía de Juan Neuss con Santiago Caputo y las dudas que despierta el crecimiento de Edison, Galli dice que la sociedad empezó antes y que los Neuss aportaron una experiencia que Newsan no tenía.

“La distribución es el negocio más difícil de manejar y ellos ya conocían ese terreno por EDERSA, la distribuidora de Río Negro. Eso nos dio cierta tranquilidad”.

También aclara que la primera compra fue entre privados, sin relación con el Gobierno, mientras que las tres siguientes fueron licitaciones públicas internacionales con sobres técnicos y económicos.

Habla del programa económico desde un lugar concreto: está invirtiendo. Después de dos años y medio, dice que el balance es muy positivo. También señala algo que el oficialismo suele decir con menos énfasis. El programa no está pensado para reactivar el consumo de inmediato, sino para acomodar las condiciones de inversión. La mejora de los ingresos, advierte, tardará más.

Estima que el consumo masivo cayó entre un 10% y un 15% frente a 2023, aunque señala que la baja empezó mucho antes, en 2011.

Para Galli, el régimen de Tierra del Fuego funciona como un RIGI de larga data. Da beneficios impositivos a cambio de invertir en un lugar al que el capital no llegaría por sí solo. Reconoce que el sector nunca supo defenderlo bien y advierte sobre una posible contradicción: celebrar hoy los incentivos y cuestionar mañana a las petroleras o mineras por pagar menos impuestos después de haber invertido bajo esas mismas reglas.

Los socios internacionales, agrega, no preguntan por el próximo trimestre. Quieren saber si la Argentina mantendrá las condiciones más allá de 2027, gane quien gane, y si podrá ofrecer seguridad jurídica sin volver a cambiar de rumbo.

Cuando el entrevistador le plantea el escenario de un triunfo peronista el año que viene y le pregunta si el grupo se reconvierte de nuevo, Galli se ríe primero y contesta después:

“Forma parte de nuestro ADN. Nos victimizamos poco y actuamos mucho”.

Para él, eso significa moverse de un negocio a otro, acelerar cuando hace falta, frenar y reconvertirse. Es exactamente lo que hicieron cuando un secretario de Comercio que no habían elegido los mandó a pescar.

Greg Abel

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